El Santiago Bernabéu vibraba, pero no con el eco de una victoria. Era el minuto 89 contra el Cádiz, y el Real Madrid, líder teórico de LaLiga, veía cómo su ventaja se desvanecía como arena entre los dedos. Entre el público, un sector de la afición coreaba un nombre que no era el de Vinícius ni el de Bellingham. Gritaban: «¡Florentino, dimisión!». Este no era un episodio aislado, sino el síntoma de un malestar que lleva meses gestándose.
La pregunta que resuena en cada rincón de Madrid es clara: ¿por qué ahora? La respuesta requiere entender que el Real Madrid no es un club cualquiera: es una institución donde la excelencia no es una opción, sino una obligación. Y cuando esa excelencia se ausenta, la afición no perdona. Esta temporada, la posibilidad de cerrar sin títulos ha encendido una mecha que amenaza con consumir la paciencia de los socios. Pero el problema va más allá de los resultados: es una cuestión de decisiones, de prioridades y, sobre todo, de confianza.

Florentino Pérez llegó al Real Madrid con una promesa: devolverle al club su grandeza. Durante años, cumplió. Pero el fútbol es un deporte de ciclos, y lo que antes se aplaudía como visión de futuro, hoy se cuestiona como terquedad. Estas son las decisiones que han erosionado su crédito ante la afición:
Durante dos años, el nombre de Kylian Mbappé ha dominado la agenda del Real Madrid. Florentino Pérez convirtió su fichaje en una prioridad absoluta, incluso cuando el jugador renovó con el PSG en 2022. La afición, en un principio, aplaudió la ambición. Sin embargo, cuando Mbappé anunció en 2023 que dejaría París libre en 2024, la estrategia comenzó a mostrar grietas.
Mientras el club centraba todos sus esfuerzos en un fichaje que aún no se materializaba, descuidó áreas críticas. El mercado de invierno de 2024 fue revelador: el Madrid no reforzó la defensa, a pesar de las lesiones de jugadores clave como Militão y Carvajal. «¿De qué sirve fichar a Mbappé si luego perdemos la Liga por goles en contra?», se preguntaba un aficionado en redes sociales, resumiendo el sentir de muchos.
Pero el daño no fue solo deportivo. La obsesión por Mbappé generó una dinámica tóxica en el vestuario. Jugadores como Vinícius y Rodrygo, pilares del equipo, vieron cómo su protagonismo se diluía en favor de un jugador que aún no vestía la camiseta blanca. «No es normal que se hable más de un fichaje que de los jugadores que están dando la cara», declaró un exjugador del Madrid bajo condición de anonimato. Esta falta de equilibrio ha alimentado la percepción de que Florentino prioriza los sueños sobre las realidades.
Florentino Pérez siempre ha defendido su capacidad para «rejuvenecer» la plantilla. Sin embargo, algunas salidas recientes han dejado más dudas que certezas. Estas son las operaciones más cuestionadas:
«Florentino vende a los jóvenes con proyección y luego se queja de que no hay cantera», señala un socio con más de 30 años de antigüedad. «Es como si tuviera miedo de que alguien le haga sombra». Esta percepción se ha agravado con la falta de oportunidades para jugadores de La Fábrica, la cantera del club, en el primer equipo.
Carlo Ancelotti es uno de los entrenadores más queridos por la afición. Sin embargo, su segunda etapa en el banquillo merengue ha estado marcada por la polémica. Florentino Pérez lo ha respaldado a capa y espada, incluso cuando los resultados no acompañaban. En la temporada 2023-24, el Madrid ha mostrado una irregularidad preocupante:
«Ancelotti es un gran entrenador, pero esta temporada ha cometido errores tácticos graves», opina un exjugador del Madrid en El Chiringuito. «Y Florentino, en lugar de exigir cambios, se limita a decir que ‘el equipo está bien’. Eso no es liderazgo, es pasividad». La gota que colmó el vaso fue la eliminación en Champions League. El Madrid cayó en cuartos de final contra el Manchester City, un rival al que había eliminado en las dos ediciones anteriores. La afición esperaba una reacción, pero la respuesta de Florentino —«Hemos tenido mala suerte»— resumió su gestión: siempre hay una excusa, nunca una autocrítica.
El Real Madrid comenzó 2024 como líder indiscutible de LaLiga, con 10 puntos de ventaja sobre el Barcelona y un juego que ilusionaba. Pero lo que vino después fue una espiral de resultados que dejó al descubierto las debilidades de un equipo que, en teoría, debería dominar. Desde febrero, el Madrid ha sumado solo 12 puntos de 24 posibles. Derrotas contra Girona y Real Sociedad, empates contra Betis y Rayo Vallecano, y una derrota humillante en casa contra el Cádiz (2-3) han dejado al equipo a merced del Barcelona.
El problema no es solo la pérdida del título, sino cómo se está perdiendo. El Madrid ha mostrado una falta de intensidad alarmante en partidos clave. Jugadores como Kroos o Modrić, leyendas del club, ya no tienen el nivel de antes, pero Florentino se resiste a renovar la plantilla. «Es como si estuviera esperando a que Mbappé llegue para solucionar todos los problemas», ironiza un aficionado en un foro. Esta dependencia de un solo fichaje refleja una falta de planificación a largo plazo.
Para Florentino Pérez, la Champions League es una obsesión. Su lema siempre ha sido: «El Madrid es la Champions». Pero en los últimos años, el equipo ha mostrado una tendencia preocupante a caer en cuartos de final:
«Es una maldición», dice un socio del club. «Gastamos millones en fichajes, pero cuando llega el momento clave, el equipo se desmorona». La eliminación de 2024 fue especialmente dolorosa. El Madrid dominó el partido de ida en el Bernabéu (3-3), pero en la vuelta, en el Etihad Stadium, fue superado por un City que jugó con un hombre menos durante 80 minutos. «No es normal que un equipo con Benzema, Vinícius y Bellingham no pueda con un rival diezmado», señalaba un titular de AS al día siguiente.
El problema es claro: falta ambición en el mercado. Mientras el City ficha a jugadores como Haaland o De Bruyne, el Madrid se conforma con renovar a veteranos o incorporar jóvenes con potencial pero sin experiencia. «Florentino quiere ganar la Champions, pero no está dispuesto a pagar el precio», resume un agente de jugadores en Sport. Esta falta de audacia contrasta con la imagen de un club que siempre se ha caracterizado por su capacidad para atraer a los mejores.
El Real Madrid siempre ha sido un club de títulos. Pero en los últimos años, la Copa del Rey ha pasado a un segundo plano. En 2024, el equipo fue eliminado en cuartos de final por el Atlético de Madrid, un rival directo en la lucha por LaLiga. «No es que no quieran ganarla, es que no la toman en serio», comenta un exjugador del Madrid.
La afición lo nota. En los partidos de Copa, el Bernabéu suele estar medio vacío, y los jugadores salen al campo sin la intensidad de otros encuentros. Florentino, en lugar de exigir más, ha declarado que «la Copa no es una prioridad». Para muchos, esta actitud resume su gestión: el Madrid ya no es un club que lo quiere todo, sino uno que se conforma con poco. Esta resignación es inaceptable para una afición acostumbrada a la grandeza.
Florentino Pérez no es un presidente que se rinda fácilmente. Tiene el apoyo de la junta directiva, de una parte de la afición y, sobre todo, de su propia convicción. Pero el descontento ha llegado a un punto en el que los socios están explorando todas las vías posibles para forzar un cambio. Estas son las opciones que se barajan:
En el Real Madrid, los socios tienen un mecanismo para intentar destituir al presidente: la moción de censura. Sin embargo, no es un proceso sencillo. Para que prospere, se necesitan al menos 5.000 firmas de socios comprometidos (el 5% del total). Y aunque se lograra, la junta directiva tendría que aprobarla, algo poco probable dado que Florentino controla la mayoría de los votos.
En 2022, un grupo de socios intentó impulsar una moción de censura, pero no lograron las firmas necesarias. «Es un proceso largo y costoso», explica un abogado especializado en derecho deportivo. «Y aunque se lograra, Florentino tiene suficiente apoyo en la junta para bloquearla». A pesar de estas dificultades, varios grupos de aficionados han comenzado a movilizarse. En redes sociales, hashtags como #FueraFlorentino o #SOSRealMadrid han ganado fuerza. «Si logramos unir a los socios descontentos, podríamos forzar un cambio», afirma un portavoz de uno de estos colectivos.
Florentino Pérez siempre ha sabido manejar a la prensa. Durante años, ha contado con el apoyo de medios como Marca o AS, que han alabado su gestión. Pero en los últimos meses, el tono ha cambiado. Programas como El Chiringuito o El Larguero han comenzado a cuestionar su liderazgo. Periodistas como Eduardo Inda o Pablo Polo han sido especialmente críticos. «Florentino ya no es intocable», señala un redactor de El Mundo. «La afición está harta, y los medios lo saben».
Esta presión mediática es clave. Si los medios continúan cuestionando su gestión, otros socios podrían sumarse a la causa. «El Madrid es un club de socios, pero también de opinión pública», recuerda un exdirectivo del club. «Si la prensa se vuelve en su contra, Florentino tendrá un problema serio». La cobertura negativa no solo afecta su imagen, sino que también puede influir en la percepción de los patrocinadores y en la moral del vestuario.
En el pasado, Florentino Pérez ha contado con el apoyo de leyendas del club como Raúl, Iker Casillas o Zinedine Zidane. Pero en los últimos años, algunos de ellos han comenzado a distanciarse. Estas son las declaraciones más significativas:
Estas declaraciones son importantes porque estos jugadores tienen un peso enorme en la afición. Si continúan cuestionando abiertamente a Florentino, otros podrían seguir su ejemplo. «Los exjugadores son los únicos que pueden hacer tambalear su poder», afirma un periodista de Diario AS. «Porque la afición los escucha».

El Real Madrid se encuentra en una encrucijada. La llegada de Mbappé en julio de 2024 podría ser un balón de oxígeno para Florentino Pérez, pero también un arma de doble filo. Por un lado, el francés es un fichaje estrella que podría devolver al equipo a la cima. «Con Mbappé, el Madrid volverá a ser favorito en todas las competiciones», asegura un directivo del club. Por otro, su incorporación podría generar tensiones en el vestuario, especialmente con jugadores como Vinícius o Rodrygo, que podrían sentirse desplazados.
Pero Mbappé no es la solución mágica. El Madrid necesita una renovación profunda, no solo un fichaje estrella. La plantilla requiere sangre nueva, y la cantera debe tener más oportunidades. Además, la gestión deportiva debe ser más flexible y menos dependiente de las decisiones personales de Florentino. Si no se abordan estos problemas, incluso la llegada de Mbappé podría quedarse corta.
Si Florentino Pérez dejara el cargo, ¿quién podría sucederle? Estas son las opciones más mencionadas, junto con sus ventajas y desventajas:
| Nombre | Perfil | Ventajas | Desventajas |
|---|---|---|---|
| José Ángel Sánchez | Actual director general del Madrid. | Conoce el club por dentro. Tiene buena relación con los jugadores. | Falta de carisma. No tiene experiencia como presidente. |
| Emilio Butragueño | Exjugador y actual director de relaciones institucionales. | Icono del club. Tiene el respeto de la afición. | Falta de experiencia en gestión deportiva. |
| Raúl González | Exjugador y actual entrenador del Castilla. | Leyenda del club. Tiene visión de futuro. | Falta de experiencia en gestión. Podría generar divisiones. |
| Un candidato externo | Alguien ajeno al club, como un exdirectivo de otro equipo. | Podría aportar nuevas ideas. | Falta de conexión con la afición. Riesgo de rechazo. |
«Ninguna opción es perfecta», señala un periodista de El País. «Pero lo que está claro es que el Madrid necesita un cambio. Y cuanto antes, mejor». La sucesión no es solo una cuestión de nombres, sino de rumbo. El club necesita un líder que combine la ambición de Florentino con una mayor sensibilidad hacia las demandas de la afición y una estrategia deportiva más flexible.
Aunque la presión es enorme, Florentino Pérez no es un presidente que se rinda fácilmente. Tiene el apoyo de la junta directiva, de una parte de la afición y, sobre todo, de su propia convicción. «Florentino no se va a ir por voluntad propia», asegura un exdirectivo del club. «Solo lo hará si la presión es insostenible».
Pero el tiempo juega en su contra. Si el Madrid cierra la temporada 2023-24 sin títulos, la presión aumentará. Y si Mbappé no cumple las expectativas, su posición podría volverse insostenible. «Florentino es un superviviente», comenta un periodista de Sport. «Pero incluso los supervivientes tienen un límite». El presidente ha demostrado en el pasado su capacidad para reinventarse, pero esta vez el desafío es mayor. La afición ya no está dispuesta a aceptar excusas, y los errores se pagan caros en el fútbol moderno.
El Real Madrid está en una encrucijada histórica. Una temporada sin títulos, una afición dividida y una gestión cuestionada han creado el escenario perfecto para una rebelión. Florentino Pérez, el hombre que durante dos décadas ha sido sinónimo de éxito, se enfrenta ahora a su mayor desafío: la supervivencia.
Pero el fútbol, como la vida, no perdona los errores. Y en el Madrid, donde la exigencia es máxima, los márgenes de error son mínimos. Si Florentino no reacciona, si no escucha a la afición, si no cambia su estrategia, el final podría estar más cerca de lo que cree. Porque al final, el Real Madrid no es solo un club. Es una pasión, una identidad, un sueño. Y cuando ese sueño se rompe, la afición no perdona. Nunca.
El reloj corre en contra de Florentino. Cada partido, cada decisión, cada declaración cuenta. El Madrid merece más que excusas. Merece un proyecto ilusionante, una gestión transparente y, sobre todo, títulos. La pregunta ya no es si habrá un cambio, sino cuándo. Y la respuesta podría llegar antes de lo que muchos imaginan.